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Cannabis

Cannabis sativa es una especie herbácea de la familia Cannabaceae, con propiedades psicoactivas. Es una planta anual originaria de las cordilleras del Himalaya, Asia. Los seres humanos han cultivado esta planta a lo largo de la historia como fuente de fibra textil, aceite de semillas y como alimentos.

El Cannabis sativa tiene muchos nombres en español, como mariguana o marihuana, hierba, vareta, cáñamo, etc.

El Cannabis silvestre tiene una baja concentración de THC, entre el 0,5 y 5% Cannabis sativa El cannabis silvestre contiene habitualmente entre 0,5 a 5% dependiendo de los diferentes tipos de cultivo, que van desde el cultivo natural o en huerta, pasando por el cultivo en macetas (luz natural o artificial) hasta el cultivo hidropónico o aeropónico. Las variedades desarrolladas por los bancos de semillas tienen un nivel de THC más alto, llegando a alcanzar concentraciones de hasta un 24%.

El contenido en THC depende de la genética de la planta y de las condiciones ambientales en las que se desarrolla, siendo los polihíbridos que se comercializan los que alcanzan mayores concentraciones de canabinoles. Las plantas hembras que no son polinizadas se les llama comúnmente "marihuana sin semilla". Éstas son las que contienen la mayor cantidad de THC, debido a que la no polinización produce un estrés en la planta, lo que hace que aumente la cantidad de THC. Los machos normalmente son desechados del cultivo, salvo para poder polinizar y hacer semillas, pero las plantas polinizadas aportarán sobre todo semillas, en detrimento de la resina psicoactiva.



Prescripción

La marihuana medicinal se refiere a la utilización de la planta de cannabis como un medicamento, recomendada la terapia a base de plantas o de drogas, así como sintética de THC y otros cannabinoides. Hay muchos estudios sobre el uso del cannabis en el contexto de un medicamento. Hay varios métodos para la administración de dosis entre ellos, vaporizando o fumar los capullos del cannabis, beber o comer extractos de cannabis, el THC y tomando pastillas sintéticas.

Es empleada, en su forma natural, para el tratamiento del glaucoma, asma, cáncer, migraña, insomnio, náuseas y vómitos asociados a la quimioterapia anticancerosa, esclerosis múltiple, molestias ocasionadas por neuropatías periféricas y demás padecimientos neuromusculares. El uso de Cannabis reduce la presión ocular mejorando notablemente la lesión por glaucoma.

Riesgos

 La marihuana ha sido clasificada de diversas maneras, en la actualidad, se la tiende a considerar como una droga depresora del Sistema Nervioso Central, ya que sus efectos son, en cierta medida, similares a los del alcohol. Sin embargo, sus efectos específicos modificadores de la percepción han hecho que algunos autores la incluyan en la categoría de alucinógenos menores.

Los principales riesgos del cannabis están asociados a los efectos perjudiciales que podría llegar a generar en el sistema respiratorio cuando es fumada. El humo de la marihuana puede llegar a producir bronquitis crónica, enfisema pulmonar y cáncer de pulmón. Debemos de tener en cuenta además que para experimentar al máximo los efectos de esta sustancia los consumidores inhalan profundamente el humo, lo retienen al máximo en los pulmones y no usan filtro.
Por otra parte, el consumo asociado de tabaco puede incrementar las probabilidades de que se de alguna disfunción de este tipo en el sistema respiratorio. En cuanto al sistema circulatorio, el consumo de cannabis provoca de manera casi inmediata taquicardia, por lo cual las personas que padecen insuficiencia cardíaca o hipertensión (presión arterial alta) podrían ver empeorados sus síntomas.

La acumulación de THC en el cerebro puede provocar alguno de estos efectos:

  • Puede entorpecer la memoria, sobre todo, la memoria a corto plazo, lo cual dificulta la retención de los sucesos que se han vivido bajo los efectos de la sustancia.
  • Puede alterar la capacidad de concentración
En caso de ser consumida con alcohol, esta combinación puede dar lugar a lipotimias (mareos o desmayos) como consecuencia de la acción vasodilatadora del alcohol y el aumento en el consumo cerebral de oxígeno que provoca el THC. El cerebro necesita más oxígeno de lo habitual y dispone de una cantidad menor del mismo. Podría además generar ciertos problemas psiquiátricos en aquellos usuarios crónicos con una condición esquizofrénica pre-existente.

 


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